Mitos erróneos de la lactancia materna

martes, 12 de mayo de 2015



Hola aqui ando posteando despues de mucho tiempo, Este post lo escribo ya que hace poco nacio mi sobrinito y mi hermana como madre primeriza andaba hecha un ma de dudas por si lo estaba haciendo bien y que debia y no debia hacer, la ayude en todo lo que pude relatandole mi experiencia con la lactancia pero quise prepararle un post para que desehe esos MITOS!
AHI VAMOS


La leche materna es el mejor alimento para tu bebé. Amamantar a tu bebé es una de las mejores cosas que puedes hacer para su desarrollo. Sin embargo, amamantar no es fácil para algunas mamás. Dar el pecho a tu bebé requiere un proceso de aprendizaje que dura semanas y que en ocasiones puede ser difícil. En ese periodo pueden surgir diversos obstáculos
En el pasado, cuando no existía la información médica que tenemos ahora, estos obstáculos o dificultades se explicaban con ciertas creencias. Si la lactancia te está presentando algunos retos, es posible que algunos miembros de tu familia bien intencionados te ofrezcan una explicación basada en estas creencias o mitos. Y aunque en algún caso puede que tengan razón, en otros puede que no la tengan. 

Es importante tener presentes estas creencias y saber cuáles tienen fundamento y cuáles no, porque de otro modo podrías abandonar la lactancia sin necesidad. 

Mito 1: Mi bebé no está aumentando de peso y creo que es porque no come suficiente

Éste es uno de los miedos más grandes de una mamá que está amamantando. Cuando das el pecho no puedes saber con exactitud la cantidad de leche que tu bebé está tomando, mientras que cuando le das un biberón tienes las medidas exactas. 

Tu pediatra te puede tranquilizar en ese sentido. Durante los primeros meses de vida de tu bebé, tu pediatra lo verá y lo pesará con regularidad. Si tu doctor ve que tu hijo se está desarrollando adecuadamente, puedes estar tranquila porque eso quiere decir que está recibiendo suficiente leche. 

El problema es que cuando las mamás, o las abuelitas, creen que el bebé no está subiendo de peso, pueden decidir empezar a darle fórmula para complementar. Esto crea un círculo vicioso: cuanta más fórmula toma el bebé, menos lacta y por lo tanto, menos leche produce la madre. 

Si tu bebé moja entre cinco y seis pañales al día, se agarra bien al pezón y escuchas cómo traga y, sobre todo, si tu pediatra te dice que está bien de peso y se está desarrollando correctamente, no te preocupes. Todo está bien aunque te parezca que no está engordando tanto como tú quisieras. 

Mito 2: No tengo suficiente leche

Ésta es una variante del mito anterior. Recuerda que es difícil saber la cantidad de leche que produces. En los primeros días después del nacimiento, la naturaleza le permite a la mamá descansar después de su intensa labor. En estos días no produce leche, sino calostro, una sustancia amarillenta que sale en poquita cantidad y que es justo lo que el bebé necesita en ese momento. 

El calostro está lleno de grasas, proteínas y anticuerpos que protegen a tu bebé de infecciones y activan su sistema inmunitario. El aparato digestivo del bebé está empezando a funcionar y sólo necesita esas pequeñas cantidades de alimento. 

Además, el calostro tiene el doble de calorías que la leche, con lo cual el bebé necesita tomar menos, pero el hecho de que la cantidad sea pequeña puede hacer que te parezca insuficiente. Por eso, recuerda que durante los primeros días la leche no va a fluir a borbotones; irá apareciendo gradualmente. 

Por otro lado, no es recomendable que compares la cantidad de leche que estás produciendo con la que puedan estar produciendo otras madres. Cada mamá es diferente y cada bebé también. Los dos forman una pareja única y no comparable con otras. 


Mito 3: Mi leche no es buena

La leche materna en general, tiene la misma composición para todas las mamás. Aunque te parezca mentira, incluso en mamás que viven en países donde no pueden tener una dieta equilibrada, la composición de la leche materna es la misma, a menos que haya un problema médico. 

Lo que ocurre es que la composición de la leche varía según la etapa de desarrollo en la que se encuentra tu bebé. Incluso en la misma sesión de amamantamiento la composición de la leche cambia del principio al final. Por ejemplo, la leche que sale al principio es más ligera, para saciar la sed del bebé, y la que sale en los siguientes minutos es la que tiene más grasas y nutrición. 

Lo que sí que afecta la cantidad de leche que produces es darle a tu bebé el biberón. En el momento en el que reduces la frecuencia con la que lo estás amamantando, disminuye tu producción. 

No todas las mamás pueden, o quieren, amamantar. Pero si tu intención es darle el pecho, no te preocupes por la calidad de tu leche. ¡Es excelente! 

Mito 4: Los enojos hacen que se seque la leche

Aunque si estás nerviosa o estresada es posible que tu leche tarde un poquito más en fluir, esto no quiere decir que vayas a dejar de producir leche. Le leche no desaparece o se seca porque estés enojada o hayas tenido un disgusto. Los nervios no cambian la composición y el valor nutritivo de tu leche. 

De hecho, cuando empieces a amamantar y la leche comience a fluir, tu cuerpo se relajará de forma natural. A muchas mamás incluso les entra sueño cuando están alimentando a sus bebés. 

Mito 5: Si la leche tiene un aspecto acuoso hay que dejar de amamantar

Es cierto que la leche materna tiene un aspecto acuoso en ocasiones, pero esto es normal. Al principio de la sesión de amamantamiento la leche tiene menos grasa y por eso se ve más acuosa. Esta leche está diseñada para calmar la sed del bebé y tiene más agua y azúcar y menos grasa que la que sale después. 

Cuando ya llevas unos minutos amamantando, la leche que sale tiene más grasa para darle a tu bebé la nutrición que necesita. 

No compares el color de la leche materna con el de la leche de fórmula porque son muy diferentes. La leche materna se tiene que ver más clara y acuosa que la de fórmula porque así es su aspecto natural. 

Mito 6: Para producir más leche hay que comer ciertas cosas y evitar los alimentos "fríos"

Muchas culturas latinas tienen creencias relacionadas con el balance entre el ″frío″ y el ″calor″. El periodo después del nacimiento se considera un periodo caliente y por eso las mamás deben evitar los alimentos calificados como "fríos". 

Aunque estas prácticas son relativamente inofensivas, el peligro está en dejar de comer ciertos alimentos para comer otros y no llevar una dieta equilibrada. 

Algunos de los alimentos que se recomiendan tradicionalmente para el periodo del amamantamiento son las hojas de higuera cocidas, y la avena cocida en leche o los cacahuates, pero no hay ningún estudio científico que haya demostrado que el comer estos alimentos aumente la producción de leche materna. 

Por otra parte, comer en exceso porque estás amamantando tampoco aumentará la producción de leche, ¡pero sí aumentará tu peso y después te resultará difícil perderlo! 

Otra creencia popular es que beber cerveza aumenta la producción de leche, pero tomar alcohol mientras das el pecho no es recomendable y también aumentará tu peso. 

Lo que sí que está demostrado que funciona para producir más leche es dar más el pecho. Cuanto más se alimente tu bebé, más leche producirás. 



fuentes:
http://espanol.babycenter.com/a12900010/mitos-de-la-lactancia#ixzz3Zw75TUhf


http://espanol.babycenter.com/a12900010/mitos-de-la-lactancia#ixzz3Zw6x7b2N